La palabra VIRTUD, fuerza de carácter, capacidad, aptitud, excelencia, dinamismo, valentía, cordialidad, perseverancia. Se trata de habilidades que el SER HUMANO va adquiriendo con esfuerzo personal y añadiendo a su naturaleza que lo hace ser distinto de los demás.
La virtud nos permitirá tomar las mejores acciones, y con ella, podremos distinguir entre el vicio, el mal y el bien. A demás la virtud se puede alcanzar por medio de la educación fundamentada en nuestra moral y en nuestra vida cotidiana.
El ser humano posee y dispone de tres grandes y poderosas herramientas para la vida: el intelecto, la voluntad y la emoción, por lo que para cada herramienta existe una virtud: La sabiduría para identificar las acciones correctas, saber cuándo realizarlas y cómo realizarlas. El valor para tomar estas acciones a pesar de las amenazas, y defender los ideales propios. El autocontrol para interactuar con los demás seres y ante las situaciones más adversas cuando estamos realizando lo que debemos hacer para lograr nuestros propios fines.
La palabra virtud significa fuerza. Y no se refiere especialmente a la fuerza física sino a una disposición, a una adhesión de voluntad para realizar todo lo que es bueno, todo lo que es acorde a la dignidad y vocación del ser humano.
Es fortaleza y luz en cada persona para construir proyectos de vida útil y conducirse con rectitud y bien en el quehacer cotidiano. De esta manera será fácil subir los peldaños de la transcendencia humana…
La fuerza interior que permite a la persona llevar a término las decisiones correctas y adecuadas en las situaciones más adversas para tornarlas a su favor; es una cualidad positiva de un ser.